HISTORIA

El día 26 de abril de 1937, en la residencia de Don Adolfo Zambrano, en Monterrey, la tranquila monotonía de lo cotidiano sufrió una conmoción al recibir anónimamente a una niña recién nacida. Doña Rosario Garza Sada de Zambrano decidió de inmediato que se le hiciese un examen médico, el cual reportó que estaba débil y con problemas de desarrollo. Mientras la pequeña permanecía internada en el Hospital Muguerza, Doña Rosario intentó sin éxito localizar a la madre, y al no lograrlo procuró que algún matrimonio se interesase en adoptar a la niña, pero no encontró respuesta.

El matrimonio Zambrano entonces entendió el llamado y asumió la responsabilidad de adoptar a la pequeña niña que fue bautizada como María Concepción y llamada cariñosamente “Conchita”.

Nueve meses después, integrados plenamente en el amor de sus padres y hermanos, Conchita falleció. Sin embargo, su corta vida amplió la generosidad de la madre que libremente decidió serlo, inspirando a Doña Rosario a canalizar su dolor hacia los otros niños desamparados que por diversas circunstancias no podían ser atendidos por sus padres. El 8 de diciembre de 1938 fundó una modesta casa de cuna a la que dio el nombre de Conchita, como un recuerdo a aquella niña que había alegrado, desgraciadamente por poco tiempo, su hogar y su corazón.

En la falda oriente del Cerro del Obispado, en una zona suburbana del Monterrey de la década de los años treinta, se encontraba desocupada, y ya deteriorada, una vieja casona donde había funcionado desde principios de siglo el Hospital San Salvador; ahí se instaló Casa Cuna “Conchita”, con la intención de recoger a niños sin padres, pero la misma noche de su apertura un nuevo acontecimiento engrandeció su destino. Sólo una enfermera hacia guardia y se presentó una mujer humilde próxima a dar a luz solicitado la atendiesen. “Sentí que la presencia de la mujer era providencial” afirmó alguna vez Doña Rosario. Aquel nacimiento decidió el nuevo horizonte de la generosidad: Conchita también sería Maternidad. Y así se dio origen a lo que sería la Organización Conchita, que hoy forma parte de la Familia CHRISTUS MUGUERZA®.

Desde entonces y hasta la fecha, Casa Cuna Conchita se ha dedicado a atender a todas aquellas madres que por escasez de recursos económicos, no pueden cubrir su atención médica prenatal, proporcionando a la vez la protección necesaria a todos los recién nacidos que son acogidos a la espera de ser entregados a un hogar adoptivo que les garantice el cuidado y el amor que merecen.